Áspera e imperfecta
- Eve M.

- 16 jul 2017
- 3 min de lectura

¡Quería comenzar esta entrada dándote las gracias por leerme!
Empecé a escribir este blog porque tenía ese tiempo de sobra del cual no estoy muy acostumbrada a tener, al que le llaman por ahí desempleo. Si no has seguido mi historia te comparto mi primer blog aquí. En estos tres meses desde que comencé a escribir, Dios ha estado hablándome MUCHISIMO y he tratado de compartir todo lo que me dice contigo.
Durante una noche de insomnio, tuve una de esas revelaciones que realmente no puedo llamarle de otra forma más que divina. De verdad Dios me puso un proyecto en el corazón y estoy trabajando muchísimo para poder compartírtelo muy pronto.
Dentro de este proyecto, he andado en aguas que antes eran totalmente desconocidas para mí. Sin duda Dios busca maneras creativas para hablarme. De la nada me puso a trabajar con madera.
La biblia habla de que José el padre de Jesús era carpintero y se le atribuye el mismo oficio a Él también. Cuando comencé a trabajar con este material, no lo vi como algo que Él usaría para que pudiera conocerlo más. Hasta hoy.
Cada fase del proceso para crear una pieza tiene un perfecto orden y propósito.
Comienza con una pedazo de madera imperfecta, me toma aproximadamente unos 20 minutos (a veces más) dejar una pieza pequeña exactamente como la necesito. No es tan fácil como se escucha, utilizo 4 lijas distintas, dependiendo en que tan mala condición esté, pero al final, todas deben de quedar bien.
Luego de tener la pieza lista, anoto medidas y comienza mi parte favorita que es la de diseñar lo que irá sobre la madera, cada diseño ha sido diferente y único. Esta parte es aún más larga que la de lijar, pero sin duda es una de las más importantes para lograr el producto final esperado.
Hoy mientras lijaba, pensé en el trabajo tan detallista de los carpinteros, la paciencia, la delicadeza y el conocimiento para saber cómo y que usar para lograr algo de calidad. Saben de todo, de tipos de árbol, de barniz, de medidas, de pintura, que herramientas utilizar (o que no utilizar), en fin, nunca me imaginé que tendría que aprender tanta información. Pero al final del día, todo vale la pena a pesar de los riesgos que pueda tener porque aman lo que logran hacer con sus manos.
Así es Jesús. Me gusta pensar que a Él le encantaba trabajar con madera. Es interesante como nada de su vida es casualidad. Dios sabía por qué su padre terrenal iba a ser carpintero.
Él toma una pieza completamente imperfecta y la convierte en algo hermoso.
Tiene la paciencia de quitar todo lo que no puede estar sobre nosotros, conoce exactamente como somos y que utilizar para perfeccionar esas esquinas torcidas y quitar esas partes ásperas en nuestro corazón, sanar esas heridas y limpiarnos; y todo esto es necesario porque si no el diseño no quedaría bien. Ese diseño, ese propósito perfecto, Él cual hizo con ese amor que es imposible de medir. Y al final logra una obra de arte.
Paciencia, amor y sacrificio.
Y ahora al admirar lo que hice y ver el producto final, con todo y aserrín hasta en el pelo, viene Él tan especial como siempre y me dice “Dame control total y déjame transformarte y convertirte en esta pieza perfecta que tengo en mente. No va a ser nada fácil, pero tengo la paciencia y el amor suficiente para poder lograr mi diseño en tu vida”
Y ¿cómo me puedo negar a esa invitación?


Comentarios