En el campo de batalla
- Eve M.

- 23 jun 2017
- 3 min de lectura

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” -Romanos 8:28
Todas las cosas. Que promesa más poderosa de Dios para todos los que le amamos. Él toma todo lo malo y lo hace bueno y lo bueno lo hace aún mejor.
Al leer este versículo en Romanos, no pude evitar pensar en la forma que Dios trabaja, como puede tomar una de las etapas más difíciles de mi vida y usarla para bien. Como algo tan negativo me convirtió en una persona diferente y abrió mis ojos a cosas que de otra forma hubiera sido casi imposible.
No estoy hablando de crisis familiares ni de mi actual situación laboral y económica, sino que de algo con lo que tuve que vivir casi a diario por un poco más de 10 años.
Muchos recuerdan sus años de colegio como la “época dorada” y una etapa en la que vivieron su juventud al máximo y adonde conocieron a sus amigos de toda la vida. Quisiera decir o hablar de la misma forma, pero para mí ir al colegio era como ir a un campo de batalla.
Cada día era diferente y las balas y las heridas con las que tenía que lidiar dejaban marcas en mi autoestima, en mi carácter, en mis pensamientos y en mi personalidad.
Siempre me preguntaba:
· ¿Qué propósito hay en todo esto?
· ¿Por qué a mí?
· ¿Qué puedo hacer diferente para ser aceptada y querida?
· ¿Qué pasaría si todas estas personas que me atacan, pudieran ver un poco de lo bueno que hay en mí, en lugar de resaltar cada defecto?
Cuando estoy pasando por alguna prueba, la mayoría de veces me digo a mi misma: “Tal vez ahora no lo vea, pero en un futuro entenderé el porqué de esto” y no me dejaras mentir que casi siempre es así, la respuesta llega, aún si tarda años.
Vivimos en un mundo contaminado por el pecado y con corazones con poca empatía. Seguramente has vivido o estás pasando una situación en la que te han hecho sentir mal y que con palabras te han causado heridas grandes. Hoy Dios te dice: todo tiene un porqué.
A casi una década de mis años de uniformes e intramuros, luego de un proceso largo de sanidad del corazón y de perdonar, te puedo decir que si no hubiera pasado todo lo que pase, no se adonde estuviera y es probable que mi forma de vivir fuera totalmente distinta. Que otras personas vieran solo lo malo en mí me hizo querer ser diferente y tratar de ver lo bueno, poder ver eso en las personas te cambia la vida. Hasta esa persona que tanto te cuesta amar tiene una característica especial. Dios tiene esa cualidad, Él ve lo bueno en nosotros aún estando llenos de maldad. Cuando Él es el único que puede tirar la primera y todas las piedras para juzgarnos, decide mostrarnos compasión y amor.
Que diferente seria el mundo si dejáramos de ver todo lo malo y negativo en alguien y comenzáramos a vernos con los ojos de Cristo.
Así que cuando te encuentres en una situación en la que te sientes atacado, recuerda que todo tiene un porqué y que al final de este lugar oscuro hay unos brazos abiertos esperándote para hablar contigo y hacer de ti una mejor persona. No tengo que cambiar nada de mí, ni hablar de cierta forma, ni vestirme con otro estilo, ni conocer a personas importantes o ir ciertos lugares para ser aceptada, Él me ve tal cual y me ama así, con constante amor.


Comentarios